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> Qué es la optimización dinámica de rutas y qué hace falta para rehacer el reparto con los vehículos ya en la calle: servicios nuevos, cancelaciones e incidencias.

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Guía · Bestmile
# Optimización dinámica de rutas: rehacer el reparto con los vehículos ya en la calle
La optimización dinámica de rutas es el recálculo del reparto con la jornada ya empezada: rehacer lo que queda pendiente cuando entra un servicio urgente o cuando una entrega se cae y hay que recolocarla, en vez de dejar la ruta de la mañana como si nada hubiera cambiado. Es un problema distinto del de montar la jornada antes de salir y distinto también del cálculo de la ruta óptima. Esta guía explica qué se rompe a media mañana, qué hace falta para poder rehacer una ruta en marcha y qué no arregla, por mucha tecnología que le pongáis.
Lo que vas a ver
## Qué es la optimización dinámica de rutas
La optimización dinámica de rutas es el recálculo de las rutas de reparto mientras la jornada está en marcha: cuando entra un servicio nuevo, se cae otro o una entrega falla y hay que recolocarla, se rehace lo que queda pendiente en vez de dejar la ruta de la mañana como si nada hubiera cambiado. En ese recálculo se tiene en cuenta el estado real de la calle en ese momento.
La diferencia con la optimización de siempre es cuándo se calcula y cuántas veces. La [optimización de rutas clásica](https://www.sendingbay.com/blog-optimizacion-de-rutas) resuelve un problema cerrado: estas paradas, estos vehículos, estas restricciones, dame el mejor orden. Es un buen cálculo y sigue siendo el punto de partida de cualquier jornada, pero da por hecho algo que en la calle no se cumple casi nunca: que el problema no va a cambiar mientras se resuelve.
La dinámica asume lo contrario: que la jornada se mueve, y que una ruta calculada a las seis de la mañana es una foto de las seis de la mañana. A las once ya no vale igual, y a la una vale bastante menos.
## Qué se rompe a media mañana
Estos son los cambios que rompen una ruta con la jornada ya empezada, y ninguno se puede planificar la noche antes:
- Entra un servicio urgente. Un cliente llama a las diez pidiendo una recogida para hoy. La pregunta no es si se puede, es a quién se le encaja sin destrozarle la tarde.
- Se cae una entrega. El destinatario avisa de que no estará. Esa parada sigue en la ruta ocupando un hueco que ya no existe.
- La calle está cortada. Obras, un accidente, un mercado semanal que se monta los jueves. La ruta más corta pasa a ser la más lenta, y alguien en la oficina tiene que verlo y decidir si compensa mover algo.
- Un conductor va tarde. Dos entregas se han complicado y ha perdido cuarenta minutos. El resto de su ruta sigue calculada como si no hubiera pasado.
- Un vehículo se queda parado. Y con él, las paradas que llevaba dentro, que hay que recolocar antes de que se acabe la jornada.
No son imprevistos raros: son el día normal de un reparto, y conviene tratarlos como parte del sistema y no como excepciones que se resuelven a mano.
## Las tres formas de responder, y lo que cuesta cada una
Ante un cambio a media mañana, un reparto solo puede hacer tres cosas.
No hacer nada. La ruta se queda como estaba y el conductor va improvisando. No siempre sale mal, porque un conductor con oficio se apaña. El coste está en que la ruta deja de ser una ruta y pasa a ser una sugerencia: nadie en la oficina sabe por dónde va nadie.
Arreglarlo hablando. El jefe de tráfico llama, o manda un mensaje, y el conductor apunta. Funciona con dos cambios. Con quince, la mañana entera se va en el teléfono, la información vive en una conversación que no queda en ningún sitio y cada aviso llega mientras la otra persona está conduciendo.
Rehacer la parte afectada de la ruta. El sistema recalcula con la información nueva y manda el orden actualizado al móvil del conductor. Es la única de las tres que deja el reparto en un estado consultable: quien mira el panel a la una ve lo que de verdad va a pasar esta tarde.
## Qué hace falta para rehacer una ruta en marcha
Recalcular sobre la marcha no es lanzar otra vez el mismo cálculo. Hay condiciones, y son las que separan un sistema que se adapta de uno que solo sabe empezar de cero.
Saber en qué punto está cada conductor. Qué ha entregado, qué le queda y cuánto ha tardado de verdad. Sin eso, cualquier recálculo trabaja con una jornada imaginaria.
No tocar lo que ya está hecho. Un recálculo que reordena las paradas entregadas no es un recálculo, es un problema nuevo. Solo se recoloca lo que queda por delante.
Ir rápido. Una optimización que tarda un cuarto de hora no sirve a media mañana: para cuando termina, ya ha cambiado otra cosa. Como referencia de lo razonable, el enrutador de Bestmile calcula en torno a cien servicios en aproximadamente un minuto.
Que el cambio llegue al conductor por sí solo. Si después de recalcular hay que llamar a cinco personas para contárselo, no hemos ganado nada, hemos añadido un paso.
Que el recálculo salga con la calle de ahora. Si al rehacer la ruta el sistema no sabe que hay un corte o una retención, os devolverá un orden impecable sobre un mapa que ya no existe. Aquí conviene preguntar dos cosas distintas a quien os venda la herramienta: si el estado del tráfico entra en el cálculo, y si entra incluido o se factura aparte por vehículo.
Y que la ruta no baile sin motivo. Suena a lo contrario de todo lo anterior y no lo es. Un conductor al que le reordenan las paradas cada diez minutos deja de fiarse del móvil y de saber dónde va. Lo que debe provocar un recálculo es un hecho que cambia el trabajo, no cada retención que aparece en el mapa. La pregunta buena no es cada cuánto recalcula, es qué lo dispara y quién lo decide.
## Enterarse al instante no es adivinar
La optimización dinámica de rutas no predice nada, y conviene decirlo claro.
No sabe que un cliente va a cancelar, ni que va a haber un accidente en la ronda, ni que la entrega de las doce se va a torcer. Lo que hace es enterarse en el momento en que ocurre y reajustar lo que queda de jornada. La diferencia no es de matiz: un sistema que promete adelantarse a los imprevistos os está vendiendo una bola de cristal; uno que reacciona rápido os está vendiendo algo que se puede comprobar cada día a las once y veinte.
Eso sí, cada vez que se rehace la ruta cambia lo que sabéis de la tarde. Al recalcular contando con lo que ya se ha torcido esta mañana, las entregas que se van a salir de su ventana horaria dejan de ser una sorpresa de las siete y se ven a la una, que es cuando todavía da tiempo a avisar y a evitar [el segundo intento](https://www.sendingbay.com/blog-ultima-milla). No hay adivinación ninguna: es aritmética sobre lo que ya ha pasado.
## Cómo funciona en Bestmile
Bestmile es el producto de última milla de SendingBay, y su enrutador trabaja con más contexto del que cabe en una hoja de cálculo: combina los servicios del día, los vehículos y las restricciones de la operación con información actualizada sobre las incidencias de tráfico que pueden afectar a cada recorrido.
Con la jornada ya en marcha, lo que hace son cambios y reasignaciones ante urgencias e imprevistos. Entra un servicio nuevo, se cae otro, o el conductor reporta una entrega fallida y hay que colocarla más tarde o al día siguiente: se reordena lo que queda pendiente, con el contexto de ese momento, y el conductor lo recibe en el móvil.
Y quien decide sigue siendo el jefe de tráfico. Bestmile puede proponer la distribución y las rutas, pero él conserva la capacidad de asignar y de ajustar: puede meter servicios, quitarlos o repartirlos a su manera sin frenar la operación. La tecnología no sustituye su criterio, le da más contexto, más capacidad de reacción y mejores datos para decidir.
Por eso la ruta de un conductor no se reordena sola cada vez que aparece una retención, y es una buena noticia: una ruta que baila cada diez minutos es una ruta en la que nadie confía, porque el conductor deja de saber dónde va y acaba mirando el móvil más que la calle. Lo que mueve la jornada es un hecho que cambia el trabajo. Lo que pone Bestmile es que, cuando ese hecho ocurre, el cálculo salga en un minuto y con el contexto de ahora, no con el de las seis de la mañana.
Y nada de esto es un módulo aparte que se contrate encima: va dentro de la cuota del plan. Lo que separa un plan de otro es el volumen que te cabe, no lo que sabe hacer el programa. Si algún día pagas de más será porque has crecido, no porque quieras usar una función que estaba detrás de otra puerta.
Cuando el servicio que entra a media mañana trae la dirección a medias, que es lo normal en un aviso por teléfono, un módulo de inteligencia artificial la interpreta y la coloca en el mapa. Con un matiz que preferimos decir antes de que lo descubráis vosotros: necesita como mínimo calle y código postal. Con el número de portal el punto es exacto, y sin él lo que devuelve son cercanías. La calidad de lo que entra sigue mandando sobre la calidad de lo que sale.
## Lo que la optimización dinámica no arregla
Por si acaso, dos cosas que ningún recálculo salva. El día que no cabe: cuando el volumen no entra en los vehículos y las horas que tenéis, recalcular solo os dirá antes que no llegáis. Eso se resuelve al montar la jornada, y lo resuelve una persona, no un algoritmo. Los datos malos: direcciones sin número, teléfonos que no son del destinatario, ventanas horarias que nadie ha preguntado; sobre información falsa sale una ruta ordenada hacia el sitio equivocado.
## Preguntas frecuentes
### ¿Qué es la optimización dinámica de rutas?
La optimización dinámica de rutas es el recálculo del reparto con la jornada ya en marcha: cuando entra un servicio nuevo, se cae otro o una entrega falla y hay que recolocarla, se rehace lo que queda pendiente en vez de mantener la ruta de la mañana. No se calcula una sola vez al día, sino cada vez que los servicios cambian, y ese recálculo tiene en cuenta el estado de la calle en ese momento.
### ¿En qué se diferencia de la optimización de rutas normal?
La diferencia está en cuándo se calcula y cuántas veces. La optimización clásica resuelve un problema cerrado antes de salir y da el mejor orden para esas paradas. La dinámica parte de que ese problema se mueve durante el día y vuelve a calcular con lo que ha pasado. La clásica monta el día; la dinámica lo sostiene.
### ¿Se puede añadir un servicio a una ruta ya empezada?
Sí. El servicio nuevo entra en el sistema, se recalcula la parte pendiente de las rutas a las que afecta y el conductor recibe el orden actualizado en su móvil. Las rutas a las que no afecta no se tocan, y las paradas ya entregadas tampoco: el recálculo solo recoloca lo que queda por delante.
### ¿La optimización dinámica predice los retrasos?
No, y desconfiad de quien lo prometa. Lo que hace es enterarse: el jefe de tráfico tiene el estado de la vía delante en cuanto cambia, sin que nadie llame a contarlo. Y cuando hay que rehacer una ruta, el cálculo sale con esa información, así que las entregas que se van a salir de su ventana aparecen con horas de margen para avisar al destinatario.
### ¿Cuánto tarda en recalcularse una ruta?
Depende del volumen de servicios y de si el sistema rehace el día entero o solo lo que queda pendiente, que es lo que lo hace rápido. El listón práctico es que el recálculo termine antes de que la calle vuelva a cambiar. Como referencia propia, el enrutador de Bestmile resuelve en torno a cien servicios en aproximadamente un minuto.
### ¿Qué software permite recalcular rutas en tiempo real?
Un software de última milla con rerouting dinámico: la capacidad de rehacer una ruta ya empezada sin cerrar el día y volver a montarlo. Al compararlos, mirad tres cosas: si el estado del tráfico entra en el cálculo o se factura aparte por vehículo, si recalcula solo la parte pendiente sin tocar lo ya entregado, y qué dispara ese recálculo, porque no es lo mismo que lo decida el jefe de tráfico que se reordene solo.
## En resumen
Planificar decide el problema, optimizar lo resuelve, y la optimización dinámica vuelve a resolverlo cada vez que el problema cambia. Que es todo el rato. La prueba práctica para saber si vuestro sistema lo hace es sencilla: la próxima vez que entre un servicio urgente a las once, mirad cuánto tarda en estar colocado y cuántas llamadas ha hecho falta. Si la respuesta es media mañana y cuatro llamadas, ahí tenéis el trabajo.
## Rehaz la jornada sin descolgar el teléfono
Con Bestmile, el jefe de tráfico ve el estado de la vía sin que nadie se lo cuente, y cuando entra un servicio a última hora o una entrega hay que recolocarla, rehace lo que queda de esa ruta con la calle de ese momento y le llega al conductor al móvil. Sin recomponer el día por teléfono y sin volver a montar la jornada entera. Pruébalo un mes gratis, sin tarjeta.
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